* Teresa de Jesús León Romo, esposa del presidente Regulo Palomeque Sánchez
* Grissel Vázquez Zambrano, esposa del ex presidente, Banny Obed Guzmán Ramos
* La dirigencia de Morena ha expresado su desacuerdo e incluso de que ambas damas son ejemplos de “nepotismo indebido”
* En contraste al ex presidente AMLO dice que “La verdadera democracia, el pueblo es el que manda y es el que decide”
* En palabras llanas, ambas damas están en todo su derecho porque el pueblo es el que manda
Huixtla, Chiapas., a 26 de octubre del 2026. - El debate actual sobre el nepotismo en la política mexicana revela una tensión central: la aparente selectividad con la que se condena esta práctica, lo que pone en entredicho su combate real y la congruencia del discurso gubernamental.
Aunque desde la presidencia de la República se ha planteado la necesidad de erradicar el nepotismo, especialmente en la elección de cargos de elección popular, los hechos recientes muestran que esta postura enfrenta resistencias que pueden derivar en conflictos internos y cuestionamientos al liderazgo.
Un ejemplo ilustrativo es lo que ocurre en la ciudad de la piedra, donde el Partido Verde parece desatender la directriz presidencial de evitar la postulación de familiares. En este contexto, Teresa de Jesús León Romo —titular del DIF municipal y esposa del presidente Regulo Palomeque Sánchez, grito a voces— se sabe que tiene intención de contender por la alcaldía municipal.
Esta aspiración contrasta con la postura de la dirigencia de Morena, encabezada por Luisa María Alcalde, quien ha señalado que las candidaturas así no serán respaldada. Este caso no solo evidencia tensiones entre aliados políticos, sino también los límites del control del poder.
Asimismo, en Tuzantan se presenta una situación similar. la Dra. Grissel Vázquez Zambrano, esposa del ex presidente municipal, Banny Obed Guzmán Ramos, se menciona su interés de buscar la reelección como presidenta municipal en su municipio. Ante tal caso, la presidenta dirigencia de Morena ha expresado su desacuerdo e incluso ha sugerido la idea de que ciertos casos como el de ambas damas son considerados como ejemplos de “nepotismo indebido”.
Sin embargo, tales distinciones plantean una pregunta fundamental: ¿Qué tipo de nepotismo se tolera y cuál debe ser sancionado?
Existen diversos casos dentro del propio movimiento gobernante que parecen contradecir el discurso oficial. Por ejemplo, la Dra Grissel y la Ing. Teresa, quienes ocupan posiciones relevantes de poder, como ya se dijo: la primera es presidenta municipal de Tuzantan y la segunda se desempeña como titular del Dif municipal de Huixtla.
Si bien es cierto que ambos casos se podrían decir que las aspiraciones, tanto de la Ing. León Romo como el de la Dra. Vázquez Zambrano, responde a procesos formales —como la elección por voto popular—, no puede soslayarse “la guerra Sucia” que se han desatado en los comentarios de las redes sociales entre simpatizantes y amigos e incluso, familiares con dichos posicionamientos.
En este contexto, la lucha contra el nepotismo debería plantearse como un principio general y no como una herramienta selectiva. Si se condena un tipo de nepotismo, deben condenarse todos, independientemente de las actoras involucradas. De lo contrario, la medida se percibe más como un mecanismo de control político que como un compromiso genuino con la ética pública.
Aunque la presidenta Claudia Sheinbaum ha señalado acertadamente que la lucha contra el nepotismo es para evitar abusos de poder, esta postura exige coherencia en su aplicación, ya que el nepotismo no solo es problemático porque concentra el poder en unos cuantos, sino también porque propicia complicidad y genera conflictos de interés.
Por ello, en lo personal, creemos que su anulación debe ser exhaustiva, consistente y ajena a intereses políticos. Solo bajo estos criterios podrá sostenerse como una verdadera bandera de transformación y no como una narrativa selectiva.
En contraste, parafraseando al ex presidente Andrés Manuel López Obrador, al decir que “La verdadera democracia, el pueblo es el que manda y es el que decide”, en palabras sabias, las damas de Huixtla y Tuzantan están en todo su derecho. El Pueblo es el que manda. De ahí que una gran mayoría le apuestan al relevo y a la continuidad. Pero que conste, no es… Nada personal.


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