Estas líneas nacen del corazón de un irreverente aprendiz de periodista con profundo respeto para expresarle mi sincera satisfacción tras conocer la resolución judicial que le otorga el beneficio de la prisión domiciliaria.
Sé que los últimos meses han representado un desafío de enormes proporciones tanto para usted como para su amada familia.
Por ello, considero que esta medida no solo es un acto de estricta justicia legal hacia su persona, sino también un alivio humanitario fundamental que prioriza su bienestar, su salud y su arraigo familiar en estos momentos tan complejos.
Quienes seguimos de cerca su trayectoria y valoramos el legado de su gestión como presidente municipal, como Senador y como gobernador, recibimos esta noticia con optimismo.
Confiamos plenamente en que este cambio de condición le brindará el entorno idóneo, rodeado de sus seres queridos, para continuar afrontando los procesos correspondientes con la dignidad que siempre lo ha caracterizado.
Le envío mis más cordiales saludos y mis mejores deseos para que esta nueva etapa le traiga la tranquilidad y el resguardo que tanto necesita.
Reciba
usted saludos con todo el afecto, respeto y admiración, de un irreverente
Aprendiz de periodista