• Convergencias
del Buen Vivir: experiencias internacionales fortalecen el Lekil Kuxlejal
En el marco del Congreso Internacional
“Lekil Kuxlejal: el Buen Vivir para la prosperidad compartida”, celebrado en la
Universidad Intercultural de Chiapas (Unich), se llevó a cabo el panel
“Antropología Social: El Buen Vivir desde los pueblos amerindios”, consolidado
como un espacio de diálogo intercultural y reflexión académica de alcance
internacional.
Representantes de Bolivia, Ecuador, Perú,
Chile y México compartieron experiencias y perspectivas en torno al Buen Vivir
como principio ético, político y civilizatorio. En un contexto latinoamericano
donde países como Ecuador y Bolivia han incorporado esta visión en sus marcos
constitucionales, el encuentro permitió reconocer las convergencias entre estas
experiencias y la propuesta del Lekil Kuxlejal impulsada en Chiapas desde la
Secretaría de Educación, bajo la dirección de Roger Mandujano y con la visión
transformadora del Gobierno del Estado.
La investigadora Patricia Roncal, del
Instituto de Ecología de la Universidad Mayor de San Andrés, Bolivia, abrió el
diálogo subrayando la profundidad espiritual y comunitaria del Buen Vivir.
Explicó que la vida se sostiene en un entramado sagrado que vincula naturaleza,
humanidad y cosmos, y advirtió que cuando ese tejido se fractura, se interrumpe
la armonía de los pueblos.
“La raíz simple es la que guarda el saber
de una comunidad. Estamos tejidos entre lo sagrado, la naturaleza, el ser
humano y el cosmos. Cuando el tejido se rompe, la vida se interrumpe. Los
saberes ancestrales nos recuerdan que la vida no nos pertenece; nosotros
pertenecemos a la vida. Desde ahí, debemos gozarla y cuidarla”, subrayó.
Asimismo, enfatizó que estos espacios
internacionales no responden a una lógica individualista, sino comunitaria,
donde el conocimiento se comparte y se construye colectivamente en armonía con
el entorno.
Desde Ecuador, el sociólogo Stalin Gonzalo
Herrera aportó una perspectiva estructural, vinculando el Buen Vivir con
procesos constitucionales y educativos en su país. Señaló que esta filosofía ha
abierto caminos en la educación intercultural bilingüe y en el reconocimiento
jurídico de los derechos de la naturaleza, configurando un paradigma que
descoloniza el pensamiento y coloca la vida en el centro de las decisiones
colectivas.
“El Buen Vivir debe ser principio
constitucional, abriendo caminos en la educación intercultural bilingüe y en el
reconocimiento de los derechos de la naturaleza. La pluralidad de saberes nos
ayuda a descolonizar el pensamiento y a cuidar la vida desde la conciencia
comunitaria”, agregó.
Por su parte, Ketty Marcelo, presidenta de
la Organización Nacional de Mujeres Indígenas Andinas y Amazónicas del Perú,
destacó la dimensión política de la lengua y la memoria como actos de
resistencia frente al despojo cultural. Subrayó que el Buen Vivir no se impone,
sino que se comparte desde la experiencia viva de los territorios.
“Hablar nuestra lengua es un acto de
resistencia. No venimos a enseñar, sino a compartir cómo vivimos el Buen Vivir,
transmitiendo nuestro sentir y creando conciencia desde la construcción
simbólica de nuestros territorios”, expresó.
El investigador aimara, Mario Vargas
Condori, aportó una reflexión epistemológica al relacionar el concepto de
Sunakamaya con el Lekil Kuxlejal. Explicó que ambas propuestas reconocen formas
distintas de habitar el mundo, desplazando la centralidad exclusiva del ser
humano y priorizando la relación armónica con el territorio y las generaciones
futuras.
“El Sunakamaya reconoce otras formas de
vivir y de vincularnos con lo cotidiano. Al igual que el Buen Vivir, no pone al
ser humano en el centro, sino la relación con el mundo. Debemos construir
nuevos conceptos y epistemologías desde nuestras universidades”, explicó.
Desde Chile, Juana Cheoquepan,
representante del pueblo mapuche, compartió la comprensión de la tierra como
madre viva y fuente permanente de conocimiento, subrayando la importancia de la
observación consciente y el respeto como bases del bienestar colectivo.
“Somos gente de la tierra. Nuestra madre
tierra nos habla constantemente y nos entrega mensajes en sus distintas formas.
El Buen Vivir nos invita a observar y valorar todo lo que nos rodea para poder
estar bien”, manifestó.
En representación de México, Pedro Martínez
Escamilla, integrante de la comunidad náhuatl del Estado de México, resaltó la
centralidad de las lenguas originarias en los procesos educativos y la
necesidad de que los espacios formativos reconozcan la interculturalidad como
principio rector.
“El Buen Vivir es la raíz y la manera en
que florece el ser humano. Es fundamental que en los centros educativos se
respeten y reconozcan las lenguas originarias”, dijo.
Desde la visión institucional de la
Secretaría de Educación, el panel evidenció que el Lekil Kuxlejal no es una
propuesta aislada, sino parte de un diálogo continental que converge en la
defensa de la vida, la dignidad y la armonía comunitaria. La coincidencia entre
estas voces internacionales y la experiencia chiapaneca reafirma que el Buen
Vivir es un horizonte compartido que trasciende fronteras y fortalece el
compromiso de construir una educación intercultural que honre los saberes
ancestrales y proyecte, desde ellos, un futuro común más justo y humano.