“Las costumbres del pueblo hacían
complicado que uno pudiera estudiar; no le dimos la importancia que tiene. Yo
siempre me dediqué al campo y, hoy, gracias a este programa, ya sé leer y
escribir, puedo hacer mis cuentas y llevar un mejor control sobre mis tierras”,
comparte emocionado don Filiberto, trabajador campesino del municipio de El
Bosque.
A través del programa Chiapas Puede, miles
de personas como don Filiberto han encontrado una nueva oportunidad para
aprender y transformar su vida. Bajo la visión del gobernador Eduardo Ramírez
Aguilar, esta iniciativa avanza con una estrategia territorial que lleva la
alfabetización hasta las comunidades y municipios de Chiapas, especialmente a
donde durante años las condiciones geográficas, sociales y económicas
dificultaron el acceso a la educación.
Atendiendo este llamado, la Secretaría de
Educación, encabezada por Roger Mandujano Ayala, ha desarrollado materiales
educativos que responden a los diversos contextos lingüísticos, culturales y
sociales de los municipios de Chiapas. A través del Modelo Matías de Córdova,
se impulsa un aprendizaje intercultural que reconoce los saberes de cada
comunidad y permite que las personas continúen con sus actividades cotidianas
mientras avanzan en su proceso de formación. Con esta visión, Chiapas Puede
amplía su presencia territorial para acercar las oportunidades de aprendizaje a
todos los municipios de la entidad.
Para don Filiberto, una de las experiencias
más valiosas fue compartir este camino con su grupo de estudio y contar con el
acompañamiento de sus docentes durante el periodo de clases.
“Fuimos paso a paso, todos juntos. Nos
divertíamos mucho y nos apoyábamos unos a otros. No nos conocíamos, pero
convivimos todas las semanas y ahora somos buenos amigos”, recuerda con una
sonrisa.
Su aprendizaje también ha despertado
alegría y orgullo entre sus familiares, amigos y conocidos. Hoy, don Filiberto
no solo disfruta de las nuevas posibilidades que le brinda saber leer y
escribir; también quiere convertirse en ejemplo y motivar a más personas a
acercarse al programa y descubrir los beneficios de aprender.
“Ya me siento seguro al hacer mis negocios.
Leer y escribir es como abrir los ojos; por eso le estaba echando tantas ganas
para aprender. Mi familia y mis parientes están contentos de que haya
aprendido. Gracias a Dios, nosotros ya pudimos aprender, por eso quiero invitar
a que más gente se inscriba y también logre aprender. Que puedan darse cuenta
de que es muy importante”, invitó.
La historia de don Filiberto demuestra que nunca es tarde para aprender y que una oportunidad puede abrir nuevos caminos. Su historia también refleja el alcance territorial de Chiapas Puede, un programa que lleva la educación hasta donde están las personas y que busca que ningún municipio, comunidad o habitante quede fuera de esta transformación.


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