“El programa
trajo muchos beneficios: nos dio preparación para el pueblo y también paz. Por
eso me siento muy orgulloso de pertenecer a la alfabetización”. Con estas
palabras, Antonio Gómez Gómez, educando de Santiago El Pinar, comparte lo que
ha significado para su vida abrir las puertas al aprendizaje y formar parte del
programa de alfabetización Chiapas Puede.
A sus 75 años,
don Antonio decidió comenzar una nueva etapa en su vida: aprender a leer y
escribir. Hoy forma parte de las personas que, a través de este programa
impulsado por el gobernador Eduardo Ramírez Aguilar, encuentran en la educación
una oportunidad para transformar su vida y construir nuevas posibilidades para
su comunidad.
Como parte de
este compromiso con el bienestar de las chiapanecas y los chiapanecos, la
Secretaría de Educación, encabezada por Roger Mandujano, incorporó materiales
pedagógicos en lenguas originarias y reconoce los saberes comunitarios y los
contextos sociales como elementos fundamentales para construir un aprendizaje
intercultural, cercano y significativo.
Don Antonio es
campesino y todos los días comienza sus actividades desde las cinco de la
mañana. Su vida transcurre entre el trabajo del campo y responsabilidades de su
comunidad. Sin embargo, desde que comenzó a asistir a las clases de
alfabetización, algo cambió para él: hoy puede reconocer las letras, orientarse
mejor cuando sale a otros lugares a trabajar y contar su dinero cuando recibe
su pago.
“Espero que nos
sigan enseñando para mejorar nuestra educación y salir adelante. Mi maestra me
enseñó en Tsotsil, que es mi lengua, pero también me enseñó cosas en español.
Ahora aprendí muchas cosas nuevas”, comparte con entusiasmo.
Para don
Antonio, aprender no solo ha significado adquirir nuevos conocimientos; también
representa ganar confianza, independencia y nuevas herramientas para
desenvolverse en su vida cotidiana.
Hoy quiere
seguir avanzando junto a sus compañeros del círculo de estudio, con quienes ha
compartido momentos de alegría, convivencia y aprendizaje. También agradece la
oportunidad de continuar con su educación y acompañamiento que, desde el
programa, llega hasta su comunidad.
Con la mirada
puesta en todo lo que aún puede aprender, don Antonio expresa con sencillez la
profunda importancia que la educación tiene para él: “Para mí, saber leer y
escribir significa dos palabras: orgullo y justicia. Por eso quiero seguir
aprendiendo”.
Historias como
la de don Antonio, nacidas en las comunidades de Chiapas, y construidas a
partir del esfuerzo de educandos, alfabetizadores, familias y comunidades,
fueron compartidas ante el mundo como parte de la experiencia de Chiapas Puede,
programa reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la
Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) con el Premio Confucio de
Alfabetización 2026.
El reconocimiento internacional coloca en el escenario mundial las historias de quienes, como don Antonio, han decidido que nunca es tarde para aprender y que cada palabra escrita, cada número reconocido y cada nuevo conocimiento pueden abrir una puerta hacia una vida con mayores oportunidades.


No hay comentarios:
Publicar un comentario