* Mario
Puon, Teresita de Jesús, Gina Coutiño, Noel Iban, Beto Bermúdez, Quique Matus,
y José Luis Laparra, dice mi colega Ramiro que el orden de los factores no altera el producto
Agosto 6 del 2026.- No llegan
todavía los días de intensificación de las campañas electorales, hay quienes ya
empezaron la guerra sucia, misma que por ningún motivo es deseable, porque los
ataques de lodo tienden a influir en el desánimo del electorado, el propósito, provocar
el voto en contra de determinado aspirante con tal de favorecer al aspirante de
su preferencia.
Sin embargo, esa guerra sucia
termina afectando al aspirante que defienden como la mejor opción política,
cuando en vez de motivar el voto a su favor, provoca el rechazo del elector,
“no me ayudes compadre”. Porque si bien
la guerra sucia en vez de animar desanima a su aspirante luego de ver que las
respuestas en nada le favores y por ende el rechazo del electorado para votar a
favor nada logra con denostar y especular en contra de “Y” o “Z”.
Y es que la guerra sucia se nota
fácilmente que viene de acusaciones y señalamientos infundadas por parte de parientes,
gobernantes, publicadas en redes sociales a través de trolles, bots, personas cobardes
bajo seudónimos al más puro estilo guerrillero o, peor aún, de delincuentes.
Guerra sucia que el libertinaje de
expresión lamentablemente, la confunden con libertad de expresión, un derecho
que puede ejercer cualquier ciudadano, pero no en un derecho absoluto; la misma
Constitución Política establece restricciones al precisar que:
“La manifestación de las ideas no
será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso
de que ataque a la moral, la vida privada o los derechos de terceros, provoque
algún delito…”
La
guerra sucia ya empezó, misma que seguramente la están padeciendo las y los
aspirantes a candidatos a los distintos cargos de elección popular,
principalmente quienes compiten por la alcaldía: Mario Puon, Teresita de Jesús,
Gina Coutiño, Noel Iban, Beto Bermúdez, Quique Matus, y José Luis Laparra, el
orden de los factores no altera el producto.
Especialmente Teresita de Jesús,
Gina Coutiño, que a decir verdad, si los de arriba dicen que si la paridad de
género sea decisivo, los que saben aseguran que la competencia será entre las
dos; una de ellas será la Presidenta Municipal, históricamente, la primera
mujer en llegar a la presidencia municipal de Huixtla.
Es más, la guerra sucia en contra de
ellas empezó desde cuando fueron visibles como candidateables, teniendo que
aguantar primero la guerra de lodo al interior de los partidos políticos que la
respaldan para conseguir la postulación a dicho cargo político. Ahora empiezan
a padecer esa guerra sucia externa.
Ni Teresita ni Gina deberían tolerar
campañas negras en su contra. Por eso fuera bueno que se unieran para presentar
una denuncia ante el Instituto Nacional Electoral (INE) respecto a los mensajes
detectados en redes sociales que buscan afectar la imagen de ambas e influir en
el ánimo del electorado para desalentar el voto a su favor.
Ni Gina ni Teresita, por las mismas
razones debe tolerar, criticas ofensivas, mucho menos acusaciones o
señalamientos infundados que vayan en su contra o de alguno de sus familiares.
Al igual que ningún aspirante a candidato,
incluso, ni ninguna otra persona como el caso de Olvita Palomeque quien solo
por asistir a una reunión de un aspirante, fue duramente criticada.
Todo mundo está en su derecho de asistir,
cuantas veces sea de cualquier aspirante que sea, como cualquier ciudadano,
todos tienen derecho, de eso se tratan las campañas, de escuchar los planes y
proyectos de las figuras que hoy andan tras la alcaldía huixtleca.
De
ninguna manera y por ningún motivo se deben permitir las campañas negras en
contra de tal o cual aspirante, llámese Mario Puon, Teresita de Jesús, Gina
Coutiño, Noel Iban, Beto Bermúdez, Quique Matus, o José Luis Laparra, el orden
de los factores no altera el producto.
Claro, quienes las hacen no piden
permiso.
De ahí que las autoridades
electorales competentes deberían empezar a combatir la guerra sucia, empezando
por las campañas en redes sociales.
En estos casos, desafortunadamente, la normatividad electoral tiene, no lagunas, sino océanos de vacíos al
respecto. Sin embargo, tampoco es para que las autoridades electorales se
queden cruzadas de brazos, tienen que actuar desde ya.
Porque la guerra sucia, la guerra de lodo de todos contra todos, es tan nociva que, si las autoridades electorales lo siguen tolerando, la violencia será difícil de controlar en las jornadas electorales, las que al final tenderán no solo a inhibir el voto sino a provocar disturbios en las que pongan en riesgo no solo las elecciones sino, incluso, cobre vidas inocentes. Pero que conste, no es… Nada personal-

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