* Lo renunciaron o lo despidieron, seiga como seiga,
haiga sido como haiga sido, el caso es evidente que el exfuncionario no sabe
que la libertad de expresión es un pilar fundamental que permite el intercambio
de ideas y de opiniones
* Una advertencia para quien insulta, descalifica y
degrada públicamente, si no se le dice sus verdades, mañana no habrá límites
para quien haga lo mismo
* Actuar con soberbia, y confrontación y burlarse de
un reportero por su padecimiento de estrabismo, daña y debilita la imagen de un
aspirante a ña gubernatura
* El comportamiento reprobable y constantes descalificaciones, trato déspota y altanero, evidencia la preocupante degradación del intelecto e imagen de Ruiz Uribe
Tijuana, BC, a 7 de junio del 2026. -La vida institucional de un país se sostiene sobre un principio básico que es el respeto a la dignidad pública. No es un formalismo vacío ni un protocolo decorativo; es la expresión mínima de una sociedad con principios, valores y del reconocimiento de que las instituciones están por encima de los egos, los impulsos y las vendettas personales.
Es por eso que todo funcionario público debe mantener una conducta digna en actos públicos y privados, pues la investidura trasciende la persona. Por lo tanto, debe usar lenguaje y actitudes acordes al cargo, evitando gestos que deslegitimen su autoridad.
Pero cuando un funcionario público como Jesús Ruiz Uribe, uno de los aspirantes la gubernatura de Baja California, quien actuó a con soberbia, y confrontación tras burlarse de un reportero de Mexicali por su padecimiento de estrabismo, daño que aparte de debilita la confianza hacia la ciudadana, recibió el desprecio de los comunicadores que asistieron a esa conferencia.
Sin ser analítico en la materia, el comportamiento de Ruiz Uribe es deplorable, muestra preocupante de la degradación de su imagen e intelecto. Sus constantes descalificaciones, su trato irrespetuoso y altanero hacia el reportero son actos que rompen premeditadamente el respeto que exige una responsabilidad inherente al cargo que pretende.
Tal parece que del ex-delegado federal de programas de Bienestar, Een Baja California olvidó la importancia de tener en cuenta que puede increpar a cualquier persona, pero sin faltar el respeto, porque al perder ese respeto, perdió toda la convivencia social, el respeto es un valor que debe tener para vivir en paz evitando las provocaciones.
No se trata de defender a nadie de críticas ni de negar el derecho a cuestionar, la crítica es saludable y necesaria, pero hay una línea clara entre el cuestionamiento y el insulto, menos aun cuando un funcionario como Ruiz Uribe cruza esa línea, no ejerce libertad de expresión, sino que abusa del intelecto del doctorado que posee.
toda conducta que provengan de funcionarios públicos, de cualquier organismo, resulta doblemente grave. El otrora exdelegado “Único” por ningún motivo debe conducirse desde la burla, la confrontación ni el desprecio, menos aún actuar sin respeto, toda vez que la arrogancia de su actitud el mensaje que envía a la sociedad es devastador.
Independientemente que las consecuencias de su mal comportamiento son profundas, porque quiera o no, su irrespeto y agresión verbal, violentan, polarizan y hacen que la ciudadanía pierda la confianza en él y hacia las instancias del gobierno que pretende.
Este no es un debate menor ni un asunto retórico. Es una advertencia. Si se tolera que un funcionario o aspirante como Jesús Ruiz Uribe insulte, descalifique y degrade públicamente a la ciudadanía y a periodistas, como es el caso, mañana no habrá límites para nadie, menos aún a quien como aspirante a la gubernatura, no le da ningún privilegio personal ni arma política para cuestionar, simplemente es una irresponsabilidad ética.
Y si Ruiz Uribe no es capaz de honrarla, simplemente no está a la altura del cargo que pretende y no puede representar a un gobierno, porque no es digno de dar el ejemplo que una sociedad se merece. Baja California necesita de funcionarios de altura, que sean ejemplo para la sociedad que los ve como figuras públicas. Un Gobernador, un alcalde, un diputado, un magistrado, un funcionario o fiscal no pueden tener esos exabruptos, solo porque representan el poder.
Esta reflexión la hago en virtud de las incoherencias que hemos visto esta semana, no se puede permitir este tipo de ejemplos públicos que lo único que provocan es dañar más la imagen de un comunicador, la ya de por sí muy agraviada, menos aún por alguien como el ex funcionario federal, quien cree que con lanzar amenazas y advertencias le dará “alas” para seguirles faltando el respeto a quien se le ponga enfrente. Pero que conste, no es… Nada personal
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