En el marco del
Congreso Internacional: “Lekil Luxlejal: el Buen Vivir para la prosperidad
compartida”, organizado por la Secretaría de Educación, se desarrolló el panel
“Análisis lingüístico: reflexiones en perspectiva de la comunalidad” desde la
Universidad Intercultural de Chiapas, con la participación de destacados
lingüistas y escritores.
En un debate
profundamente pluricultural, João Gabriel Rodrigues Telles Almeida,
investigador brasileño y posdoctorante del Colegio de la Frontera Sur, abrió la
conversación subrayando la necesidad de reiterar la atención conjunta y la
cooperación en un mundo que persigue la abundancia, pero que con frecuencia cae
en la trampa de considerar a los pueblos originarios como minorías.
“Los
conocimientos ancestrales se encuentran presentes en todas partes del mundo y
su resistencia ha servido para sobrevivir ante el capitalismo. Por tanto, es
necesario salir de la lógica de escasez que nos ofrece este modelo y generar un
criterio de optimización y relevancia de lo que ya tenemos”, expuso.
El panel inició
con la moderación de Daniel Ochoa, escritor e integrante del Centro Estatal de
Lenguas, Arte y Literatura Indígenas (Celali), quien explicó que estos foros se
realizan en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna y, al mismo tiempo,
a 32 años del inicio de los diálogos de San Andrés derivados del levantamiento
del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
En este espacio
de voces diversas, se planteó la necesidad de acortar distancias y reivindicar
el papel de las palabras como guardianas de vida, para cultivarnos como hombres
y mujeres en comunidad:
“Siempre
necesitamos de la presencia del otro. Debemos empujar el giro decolonial en lo
político y cultural para aprender a reconocernos desde la alegría. Se trata de
buscar mundos dentro de mundos”.
Ante la
pregunta: ¿Cómo se enseña a las infancias y juventudes, desde la familia y la
comunidad, estas prácticas del Buen Vivir?, Cristóbal Tadeo Pérez, chuj y
lingüista, respondió con contundencia mediante otras dos interrogantes: ¿Para
quién es el Buen Vivir y a quién le está funcionando?
“En un mundo
lleno de ruido, los pueblos hacemos silencio, agachamos la cabeza y meditamos
ante el individualismo que carcome a la humanidad. El silencio para nosotros
significa sabiduría. La comunidad calla como señal de sabiduría, pero afuera
quien más habla es quien menos entiende”, afirmó.
Por su parte,
Julián Jiménez, licenciado en educación primaria indígena de Zinacantán, señaló
que el Lekil Kuxlejal se vive de manera permanente; sin embargo, si se compara
con una práctica occidental, podría asemejarse a la Navidad, por ser un tiempo
de renacimiento y crecimiento colectivo.
En ese sentido,
explicó que el Lekil Kuxlejal también plantea preguntas existenciales como:
¿Para qué venimos a esta vida? y ¿Qué venimos a hacer?, subrayando que la
abundancia debe ser común y compartida.
“Vamos a la
Ciudad de México y saludamos a todas las personas que vemos como señal de
respeto, porque estamos abiertos al Lekil Kuxlejal; sin embargo, no siempre
encontramos ese mismo aprendizaje ni ese respeto hacia todos. Estamos para
vivir mejor, y para que nuestra calidad de vida mejore, todo debe hacerse desde
el corazón”, expresó.
A su vez,
Manuel Bolom, escritor y académico originario de Jocosic, Huixtán, propuso
replantear la lógica del debate para analizar si el Lekil Kuxlejal y su
traducción como “Buen Vivir” siguen la misma lógica o si existen desfases
conceptuales.
“¿Servimos para
estar en la tierra o estamos para destruirla? La pregunta es: ¿Cómo guardar el
verdadero Lekil en el corazón? Yo creo que siendo útiles en la tierra”,
reflexionó.
Bolom detalló
que lek y lel significan “ver bien”; kux puede traducirse como descansar o
despertar —por sus múltiples dimensiones—; mientras que, desde las
investigaciones del doctor Antonio Paoli, kuxlejal remite a un bienestar común
y jal al acto de tejer.
En este marco,
subrayó la importancia de comprender las múltiples dimensiones de la mirada de
los pueblos originarios, que trascienden el trabajo, la práctica cotidiana y la
propia comunalidad.
Finalmente,
Celia Pérez Pérez, lingüista originaria de Pantelhó, hizo un llamado a entender
el Lekil Kuxlejal desde las raíces, el respeto y la ética, destacando que vivir
en comunidad implica caminar en solidaridad, lejos de una sociedad marcada por
el individualismo.
“Lejos de las acumulaciones, el Lekil Kuxlejal es el respeto mutuo, la solidaridad y la comunalidad. Caminar bajo estas dinámicas significa dejar de lado el individualismo y preservar el patrimonio cultural, material e inmaterial”, concluyó.


No hay comentarios:
Publicar un comentario