Huixtla,
Chiapas, a 27 de enero del 2026.- Un servidor hizo la pregunta más dura en
vivo. La sala se mantuvo en silencio, pero 10 segundos después esos segundos se
convirtieron en un silencio helado, porque la respuesta de Memo Soto fue una
verdad que nadie esperaba. Las cámaras de celular de varios comunicadores
estaban encendidas.
Profesor David
Torres Antonio, Jaime Raúl Cabrera, y sus seguidores de Redes Sociales en vivo
observando.
Escobedo
González, aprendiz y ex colaborador del Diario El Informador, sentado frente al
autor de la columna "Miscelánea”, con ese brillo en los ojos que tiene
alguien cuando está seguro de que tiene la pregunta perfecta como “experimentado
periodista”, la pregunta que va a destruir a su oponente, lance la pregunta que
se convertirá en examen de aprobado para mí.
El licenciado Guillermo
Soto de la Cruz, Director del Diario El Informador de Huixtla estaba sentado
con su postura característica, relajado, casi aburrido, la camisa azul claro,
calmado, sin preocupación. Esa expresión que dice, "mira Jorge. esa
pregunta ya me la han hecho mas de mil veces".
La sala estaba
dividida. Tres periodistas huixtlecos David, Raúl y yo, así como otros
tapachultecos que desconozco, del lado de Memo otra persona claramente inclinada hacia la
izquierda escuchando las preguntas y las respuestas.
Esta
entrevista era un tanto hostil para Memo yo así lo percibí, lo sabía. El icono
del periodismo en Huixtla, comenzó, su voz cargada de esa indignación moral la que
según los periodistas tapachultecos habían perfeccionado durante larga espera
de una entrevista que al fin les fue concedida.
Memo alzó la
mano y acercándose para escucharlos, sonrió.
Se veía que
estaba disfrutando esto.
Mi respuesta
es simple, continuó inclinándose hacia adelante, señalando al
"chocomil" y a la vez pidió que le sirviera "el elixir de la
vida". Memo se recostó levemente en su silla con esa expresión de victoria
anticipada. Acababa de dar la respuesta que no se esperaba que no podría
responder sin quedar como el autoritario que algunos creían que era. Memo no se
movió ni se inmutó. Ni un parpadeo, ni un cambio en su expresión.
Simplemente
miró a al periodista con esos ojos que parecían estar evaluando algo que no
podía ver. Cuando el vaso finalmente con un sorbo se acabó, Memo habló. Su voz
era tranquila, casi suave, pero cada palabra cortaba como con un bisturí.
Amigo, antes de responder tu pregunta, necesito hacerte una. El irreverente tecleador parpadeó.
Esto no era lo
que esperaba. Una pregunta simple, repitió Memo, su tono aún calmado, pero
ahora con un filo que todos en la sala de inmediato sentimos.
Hace un año,
cuando estuviste en Huixtla saliste de tu casa a las 10 de la noche para
comprar a algunas de las tiendas de conveniencia de la esquina o del centro de
la ciudad, tu o alguno de tus familiares llevaba su teléfono en la mano o su
cartera en su bolsa como normalmente lo llevaban antes?
Un servidor recibió
la respuesta más dura en vivo. La sala se mantuvo en silencio, pero 10 segundos
después esos segundos se convirtieron en un silencio helado, porque la objeción
de Memo Soto fue una verdad que nadie esperaba. Las cámaras de varios
comunicadores estaban encendidas.
Profesor David
Torres Antonio, Jaime Raúl Cabrera, en vivo y sus seguidores en Redes Sociales
observando y escuchando, no sé si los demás transmitieron en vivo.
Escobedo
González, aprendiz y ex colaborador del Diario El Informador, sentado frente al
autor de la columna "Miscelánea”, con ese brillo en los ojos que tiene
alguien cuando está seguro de que tiene la pregunta perfecta como “experimentado periodista”,
la que supone que no va a contestar su interlocutor, pregunta obligada que me convertiría
en periodista mediante examen evaluada por el licenciado y Mtro. Guillermo Soto
de la Cruz, para dejar de ser de aquí en adelante aprendiz de periodista. Pero que conste, no es... Nada personal
P.D.
(Esta pelicula continuara, es tan solo una mínima parte de la entrevista, charla mejor dicho sostenida con el maestro de los periodistas huixtlecos que duró tres horas aproximadamente).
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